miércoles, 17 de enero de 2018

ESCULPIR EL TIEMPO






Lo que fuera daría por una palabra que abra un mundo a este mundo. Cada minuto, cada hora, cada luz del día no responde si no lo escribes. Es como si no pasara, se escurre y no vuelve más o vuelve sin permiso y con la forma de pelota, no de circulo. El circulo es la forma de la vida. La bola, la pelota es cada gota del momento que resbala, rueda y a veces salta y puede hasta rebotar. Es el rebote cuando me cercioro de una realidad y se escapa. Esculpir es lo que hago. Ver y tocar la palabra cuando no asisto más que a su desmoronamiento y las vísceras van con ello. Por fuerza llamar no es pedir y gritar es hundirse en el magma de los propios pensamientos. Sales inquieta y endeble por las horas pasadas sin poder imaginar una vida mejor, una llama viva.

domingo, 24 de diciembre de 2017



Los espacios son casi religiosos, lo son en efecto, ligados a la vida a su alrededor. El cuerpo los sitúa en una geografía física de relieves, ríos y afluentes que los hacen vivos mediante los hilos, los lazos y los nudos que crean un tapiz inscrito en el catálogo de la memoria.


viernes, 24 de noviembre de 2017

No soy yo quien grita








No soy yo quien grita: es la tierra que ruge.
¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡El diablo ha enloquecido!
Escóndete en el fondo limpio de los manantiales,
fúndete al cristal de la ventana,
ocúltate tras los fuegos de los diamantes,
bajo las piedras, entre los insectos,
escóndete en el pan recién salido del horno,
oh, tú, pobre, mi pobre.
Con el fresco aguacero fíltrate en la tierra.
Es inútil que sumerjas tu rostro en ti mismo
cuando sólo puedes lavarlo en otros ojos.
Se la delgada arista de una brizna
y serás más grande que el eje de este mundo.

¡Oh, máquinas, pájaros, frondas, y estrellas!,
nuestra estéril madre pide a gritos parir.
Querido amigo, cariñoso amigo,
puede resultarte terrible o maravilloso, pero
no soy yo quien grita, es la tierra que ruge.


ATTILA JÓZSEF